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Mostrando entradas de septiembre, 2017

VELAS EN EL AGUA

Ayer vi a un niño viejo haciendo barquitos de papel. Arrancaba hojas de un libro de poemas de amor y echaba en su bañera estos barcos afligidos. Al contacto con el agua los versos se iban borrando, las palabras intentaron salvar su vida tirándose por la borda pero fuera del poema perdieron su sentido y se ahogaron.  El agua fue apagando lentamente las voces de los viejos poetas. Nuestro viejo niño encendía velas a modo de luz de navegación, pedía auxilio, nadie acudió. Al naufragio sobrevivió medio verso de d'Ors, que trataba de un beso, y otro de Lope que ahora no recuerdo. El viejo - que tras contemplar el hundimiento ya no era niño- se levantó y se fue dejando tras de sí una bañera repleta de agua, cenizas y papel deshecho.

UNA TARDE EN EL MUSEO

Sabía que el museo estaba ahí, de ahí no se iba a mover, quizás por eso posponía mi visita cada vez que tenía la oportunidad. Cuando no tenía ningún plan no se me ocurría la posibilidad de ir al mueso a pasar la tarde o la mañana y ver las diferentes obras de arte. Pero esta ocasión era la mía, además rodeada de compañeros de clase. No me lo esperaba así de grande y tampoco me esperaba tantas obras de tantos artistas diferentes, ni me esperaba los pilares, ni esos mosaicos tan grandes, que cubrían las paredes por completo. Ahora mismo me arrepiento de no haber ido antes, porque no sabía lo que me perdía en mi propia ciudad, en esa misma calle por la que paso cada dos por tres. Esto me hace preguntarme qué otros lugares de mi propia ciudad no conozco aún.

FUERA DE LA RUTINA

Quizás en el trayecto a la universidad no me fijo en todo lo que me rodea en el camino, y yo soy consciente de ello. Me resulta un trayecto rutinario y en ocasiones tan aburrido... Quizás sea porque casi siempre voy en coche y eso hace que no me fije, ni me pueda parar a observar. En el caso de ir andando, creo que tampoco me fijaría en detalles que he fotografiado haciendo este mini reportaje. Es cierto que esta vez he ido buscando diferentes, lugares, edificios o elementos que llamaran mi atención, y  he de confesar que después me ha costado seleccionar las seis fotos que iba a incluir de tantas que había hecho. No me apetecía que las fotos que realizase fueran propiamente de mi trayecto a la universidad, porque la mayoría de las fotos iban a ser asfalto y alguna que otra del campus. Por lo que me propuse hacer el trayecto fijándome en cosas a las que habitualmente no les presto atención por el hecho de ir en coche. O el tomar un pequeño desvío en el camino por ob...