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O1°8'52.55"-N42°35'20.26"

Nuestros mayores siempre nos ha contado historias sobre la vida y las costumbres de los habitantes de Undués de Lerda. Historias tristes y duras que narraban la difícil vida cotidiana, lo penoso que era el día a día y lo mucho que tenían que trabajar los habitantes del lugar para arañar a estas agrestes tierras unos míseros granos de trigo y sacar adelante a sus familias. Pero también había historias alegres que nos hablaban de fiestas, bailes y diversión. Historias que nos hablaban de convivencia, comunión y en definitiva de vecindad. Todas esas historias nos muestran un pueblo que nosotros no hemos conocido, nos han servido para respetar y comprender mejor a nuestros antepasados y sobre todo, nos han servido para identificarnos y amar, aún más, este pequeño pedazo de tierra en el cual nos ha tocado pasar nuestra existencia. Tierra de reyes, señores y abades.
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SAN FERMÍN

6/07 8:00- Madrugón. No importa levantarse temprano sabiendo que es un o de los días más importantes del año. 8:30- La camisa, el pantalón como la cal. 10:00- Almuerzo. Coger fuerzas porque puede que hasta la merienda no comas nada. 11:30- Plaza Consistorial. Todos los pamploneses nerviosos. 11:55- Ayuntamiento. El balcón punto de mira de todos los asistentes y de todos los que siguen el chupinazo fuera de Pamplona. 11:57- Pañuelos rojos en alto. 12:00- Pamploneses, pamplonesas ¡Viva San Fermín!, ¡Viva!, ¡Gora San Fermín!, ¡Gora!

BALANCE

Si algo sorprende de nuestra Universidad a personas que no la conocen, es el campus. Tan verde, tan cuidado, tan lleno y tan vacío a su vez. Hay gente que dice que está mal aprovechado y otros que está perfectamente estudiado. No se sabe si son edificios rodeados de jardines, o jardines con algún que otro edificio. El campus es un lugar especial, mires donde mire, hay un edificio espectacular rodeado de naturaleza bien cuidada, es un buen equilibro, una buena composición. 

LA CASA POR EL TEJADO

El Museo Universidad de Navarra no es un museo cualquiera, hay dos razones muy diferentes que lo justifican. La primera es que se tenían primero las obras antes que el edificio para exponerlas. Quizás resulte raro saber que se tenían las suficientes obras para exponer pero faltaba el museo para ello. Es que las obras de la exposición permanente, son el legado de María Josefa Huarte, una coleccionista de arte que en 2008 donó 48 obras de su colección a la Universidad de Navarra bajo la condición de crear un museo para exponerlas. Entre su colección se encontraban obras de Oteiza, Chillida, Palazuelo, Tàpies, Kandinsky, Rothko e incluso de Picasso. El hecho de que donase la colección supuso la creación de un edificio para exponerla. Por lo que se creó el Museo Universidad de Navarra en el propio campus. La segunda razón que hace que no sea un museo cualquiera es que el e lo hizo Rafael Moneo, y es considerado una obra de arte que alberga obras de arte.

AQUARIUM

No era la primera vez que iba al Aquarium de San Sebastián, en las otras ocasiones era muy pequeña y apenas me acuerdo de lo que vi. Esta visita me ayudó a recordar lo que vi en las pasadas ocasiones y además pude plasmarlo en fotografías para así no olvidarme de lo que vi. Desde pequeña me ha gustado mucho el agua y los peces, he tenido un acuario en casa con muchos peces y de hecho en la guardería mi símbolo era un pez. Quizás por eso es por lo que me gustan tanto estos paisajes marinos, paisajes a los que estamos menos acostumbrados. Con colores a veces más vivos, mayores contrastes y con una amplia gama de azules.

VELAS EN EL AGUA

Ayer vi a un niño viejo haciendo barquitos de papel. Arrancaba hojas de un libro de poemas de amor y echaba en su bañera estos barcos afligidos. Al contacto con el agua los versos se iban borrando, las palabras intentaron salvar su vida tirándose por la borda pero fuera del poema perdieron su sentido y se ahogaron.  El agua fue apagando lentamente las voces de los viejos poetas. Nuestro viejo niño encendía velas a modo de luz de navegación, pedía auxilio, nadie acudió. Al naufragio sobrevivió medio verso de d'Ors, que trataba de un beso, y otro de Lope que ahora no recuerdo. El viejo - que tras contemplar el hundimiento ya no era niño- se levantó y se fue dejando tras de sí una bañera repleta de agua, cenizas y papel deshecho.

UNA TARDE EN EL MUSEO

Sabía que el museo estaba ahí, de ahí no se iba a mover, quizás por eso posponía mi visita cada vez que tenía la oportunidad. Cuando no tenía ningún plan no se me ocurría la posibilidad de ir al mueso a pasar la tarde o la mañana y ver las diferentes obras de arte. Pero esta ocasión era la mía, además rodeada de compañeros de clase. No me lo esperaba así de grande y tampoco me esperaba tantas obras de tantos artistas diferentes, ni me esperaba los pilares, ni esos mosaicos tan grandes, que cubrían las paredes por completo. Ahora mismo me arrepiento de no haber ido antes, porque no sabía lo que me perdía en mi propia ciudad, en esa misma calle por la que paso cada dos por tres. Esto me hace preguntarme qué otros lugares de mi propia ciudad no conozco aún.